sábado, 30 de agosto de 2008

MIEDOS


Ayer me tocó visita al veterinario. Veterinaria, en mi caso. No me voy a poner galones que no me corresponden: es entrar allí y me acojono. Que quizá sea por el olor a desinfectante o por lo frío del aluminio de la mesa en que me ponen. Pero bueno, tampoco soy un caso excepcional, el calvo se acojona cada vez que va al médico, y ya ni te cuento cuando pisa un hospital.

A lo que iba: que me metieron dos pinchazos. El primero, una vacuna contra no sé qué enfermedades. No dolió demasiado. Lo peor vino con el segundo. Una aguja que parecía de hacer punto.

Y es que resulta que la veterinaria le propuso al calvo que me pusieran un chip en el cogote. Que parece ser que, si me pierdo, gracias al chip ése pueden saber dónde vivo y cómo me llamo. Un chip. Si llego a poder hablar, le digo que me ponga un puerto USB y así redondea el conjunto, hay que joderse.

Y, al final, el calvo y la matasanos pactan que, de aquí a un mes, me operan para esterilizarme. Útero, ovarios, todo fuera.

Que no es que tenga un especial interés en ser madre, pero creo que tengo algo que decir al respecto. Un quirófano es un quirófano, y, la verdad, me da respeto que me rajen así, por capricho.

Ya me lo pensaré. Como me dé la ventolera, me escapo y que me busquen.

No sería la primera vez.

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6 comentarios:

Anonymous La Rubia ha dicho...

Verás como tu vida es mucho mejor después de la operación. Qué penita me da que te tengan que hacer esto..... con lo guapérrima que eres. besitos de tu mami.

31 de agosto de 2008, 17:39  
Blogger MINA ha dicho...

Por vuestro bien espero no sufrir percance alguno durante la intervención. En caso contrario, vais a flipar con la demanda.

1 de septiembre de 2008, 0:03  
Anonymous La Rubia ha dicho...

te diría que podrías fornicar todo lo que quisieras después de la operación, pero desgraciadamente no será el caso... problemas de ser una indoor cat. Besitos.

1 de septiembre de 2008, 8:34  
Blogger Kenia ha dicho...

Jejejejeje, ¿miedo al veterinario? Si es que ya se sabe que siendo un gato... ¿que te vas a esperar? Suerte que el mio es un tio muy majo. El macho lo llama siempre que tengo algun problemilla, como ahora que tuve una pelea con unos cuantos de mi raza y volví con tres "mordiquitos" ( tendriais que haber visto a los otros) y ahora que si pastillas y betadine... y claro, a mi ese rollo no me gusta, a mi me va más la la medicina natural (la hierba para purgar y esas cosas...) pero el macho y la hembra insisten en darme las pastillas... puaj que asco... la que le lio cada mañana a la hembra para no tomarmelas, claro que luego viene el macho y con la mala leche que gasta sin rechistar y a tragar pastis.... por cierto, y tu despues de la intervencion que seras: hembra, macho o no sabe/no contesta?

1 de septiembre de 2008, 11:02  
Blogger MINA ha dicho...

Querido Kenio:

La verdadera fortaleza no está en carecer de defectos, sino en afrontarlos. No escondo en absoluto mi miedo a las batas blancas; es más, lo hago público. Mas, empero, no evito asistir a mi médico cuando las circunstancias lo hacen menester. El calvo y la rubia podrán acreditarte que, aunque me encierren en el transportín, no digo esta boca es mía hasta que he salido de la consulta.

Respecto a nuestra pequeña controversia, podríamos seguir así hasta el infinito. No me gustan los perros. Os desprecio. Soy, recuerda, una gata. Y desde cuándo se ha visto que los gatos amen a los perros.

Tuya affma.,

Mina.

1 de septiembre de 2008, 13:16  
Blogger MINA ha dicho...

Aún no le veo el chiste a lo del fornicio. Que seguramente será por mi corta edad. Llegado el caso, ya plantearé las quejas correspondientes.

No vuelvas tarde hoy.

1 de septiembre de 2008, 13:19  

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