viernes, 22 de agosto de 2008

ENSAYOS


Como decía el otro día, los más fieles lo recordarán, estoy practicando técnicas de caza. Lo mío tiene un mérito especial, ya que soy autodidacta. Es lo que tiene haber sido abandonada de tan joven.

Pues ahora resulta que la rubia me ha regalado una rata de peluche. Le estoy sacando un rendimiento que te cagas. Salto sobre ella, la araño a conciencia, y después la muerdo a la altura de lo que sería la yugular. Para finalizar, la cojo con la boca y me la llevo al sofá.

A veces yo misma me sorprendo de estos instintos asesinos, pero qué quieres, soy un animal carnívoro y depredador. Una no puede luchar contra su propia genética.

Lo que no quita para que sea la mar de mimosa cuando me conviene.

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