jueves, 1 de enero de 2009

ETAPAS


Parece ser que ha cambiado el año. A mí me la refanfinfla, pero lo que es, es. Ya ves tú la novedad. Un número de cuatro cifras, qué importancia tendrá para regir la vida del mundo entero. Una más de tantas gilipolleces que no ocurrirían si los gatos domináramos la Tierra.

Pero bueno, analizando la situación, veo mal a los panolis. Cuando lo tenían en la mano, ha vuelto a complicarse lo del piso. Encima, a la rubia le dieron un golpe con el coche y ahora lleva collarín. El coche, a la chatarra.

La verdad, esta gente a veces me preocupa. Los veo tan indefensos, en sus penurias, que hasta, muy de vez en cuando, me darían ganas de hacer algo por ellos. Conmigo no se portan mal: hago lo que me da la gana. Cuando quiero comer, como, cuando quiero arañar, araño. Es tal su desazón que, como te digo, les tengo ternura. Hay que ver cómo me ablando. Deben ser las fechas.

Y qué coño, la razón última: es que si ellos van a la ruina, yo caigo detrás. A ver quién me compra el pienso que como. De a catorce euros la bolsa, de veterinario, nada de Mercadonas ni Carrefures. Si es que como mil veces mejor que ellos, que rara vez pasan de la marca blanca. Lo que te comento: que me llevan entre algodones. Va a ser porque no tienen hijos, y descargan en mí las paternidades frustradas. De cajón.

A ver si se soluciona el tema económico y los veo respirar algo más tranquilos. Como promesa de Año Nuevo, me he propuesto ser más empática. A ver lo que duro.

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2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Tenemos visto un cojín de gata rica que fliparás cuando te lo podamos comprar...

1 de enero de 2009, 17:57  
Blogger MINA ha dicho...

Me seduce la idea. No voy a dármelas de lo que no soy -humilde-: a mí el lujo me pierde.

1 de enero de 2009, 18:33  

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